Hope Gap, de William Nicholson

3.5/5

¿Puede sobrevivir un matrimonio en el que el amor se ha extinguido? Ese es el tema central de estudio en la primera película que el guionista británico William Nicholson (Gladiador, Los miserables) dirige en más de veinte años, Hope Gap.

Estrenada dentro del marco de la pasada edición del Festival Internacional de Cine de Toronto, Hope Gap comprende un complejo y honesto retrato sobre las mecánicas de un matrimonio, “ideal” en la superficie, entre una poeta (Annett Bening) y un profesor de escuela (Billy Nighy). Y el resultado es casi tan devastador como al que Andrew Haigh nos expuso hace algunos años con 45 Years.

Grace (Bening) es una escritora que dedica todas sus mañanas a su poesía. En un escritorio muy opuesto al de ella, su indiferente esposo, Edward (Nighy), pasa su tiempo libre editando artículos de Wikipedia. Todo cambia, no obstante, cuando Edward suelta una bomba: se ha enamorado de otra mujer, madre de un estudiante suyo, y le informa a Grace que planea abandonarla tras 29 años de matrimonio, a una semana de su aniversario. La situación se complica aún más cuando el hijo de la pareja, Jamie (Josh O’Connor), regresa a casa sin prever el dilema que le depara.

Naturalmente, la trama levantará comparaciones con 45 Years, y aunque la historia es un poco más mundana – no hay ningún cadaver descongeladado que despierte sentimientos reprimidos de años -, hay un elemento que añade capaz de complejidad como lo es el rol de un hijo adulto durante una separación. Es como un Kramer vs. Kramer, pero a la inversa. No en el sentido de una disputa legal, sino del hecho de estar atrapado en medio de dos polos opuestos.

Relacionado:  Crítica: Ant-Man

La puesta en escena de Nicholson es minimalista, lo cual da espacio para reflexiones que buscan comprender lo que significa el amor.

El trabajo de Bening es sobresaliente dando vida a Grace como una mujer que parece perder la percepción de sí misma cuando, de la noche a la mañana, pierde a su otra mitad. Lo de Nighy es algo que se destaca en los pequeños gestos como las miradas. Su Edward, quien apenas y puede mantener contacto visual con su cónyuge, incluso podría estar al borde de lo sumiso. Es un caparazón abatido de lo que alguna vez fue, pero su convicción resulta creíble.

En su regreso a la dirección, Nicholson ha construido una antítesis del drama romántico donde el amor que prima no es necesariamente el que uno puede dar, sino el que alguien pueda sentir por sí mismo.

Hope Gap se encuentra disponible en Video on Demand a partir del 8 de mayo.

Categories: Críticas