Críticas

Crítica: X-Men Dark Phoenix – El universo mutante toca fondo… otra vez

2/5

Pocas son las franquicias que han necesitado de una película que las purgue de sus pecados del pasado. Aun menos son las que necesitan otra, pero esa es la situación de X-Men: Dark Phoenix, porque después de ésta el universo mutante de 20th Century Fox – ahora propiedad de Walt Disney Pictures – va a necesitar algo radical como X-Men: Días del futuro pasado (Bryan Singer, 2014) para enmendar este debacle que nos ha entregado el principal guionista de la saga, Simon Kinberg.

Lo más increíble de todo es que una nueva película sobre los X-Men vuelva a fracasar adaptando la historia del Dark Phoenix, lo cual ya nos dejó un mal sabor de boca – no tanto como este –  con X-Men: La batalla final (Brett Ratner, 2006). Si X-Men: Apocalípsis dio señas que la franquicia se encontraba en un estado crítico, Dark Phoenix confirma que se encuentra en una etapa terminal.

En 1975, Charles Xavier (James McAvoy) adopta a una joven Jean Grey (Summer Fontana) cuando sus inestables poderes provocan un accidente que asesina a sus padres. 17 años después, una adulta Jean (Sophie Turner), ahora miembro de los X-Men, se ve infectada por una erupción solar durante una misión espacial de rescate que provoca que sus poderes se salgan de control. Cuando una misteriosa alienígena (Jessica Chastain) se interesa en los poderes de Jean, quien guarda resentimiento sobre Charles al descubrir que su padre sigue con vida, son los X-Men quienes tendrán que detener a una de las suyas.

Si Primera generación (Matthew Vaughhn, 2011) y Días del futuro pasado funcionaron fue porque ambas películas tuvieron como pilar la relación entre Charles y Erick (Michael Fassbender), lo cual si bien se vuelve a presentar en Dark Phoenix, se siente como algo realmente superficial.

Dado que la película se encuentra inspirada en la saga del Dark Phoenix que apareció por primera vez en los cómics, Kinberg le dio un tratamiento más oscuro a esta ópera prima suya, lo cual, además de funcionar, parece pensado para dar pie a la próxima película de la franquicia, Los nuevos mutantes a cargo de Josh Boone.

Aunque los primeros minutos de Dark Phoenix son aceptables – si hacemos de cuenta que no escuchamos la risible analogía que Charles le da a Jean sobre el uso que le puede dar a sus poderes -, la película decae a partir de la deriva existencial del personaje titular, quien deambula de un lugar a otro cuando asesina a una de los suyos al descubrir que Charles suprimió sus recuerdos.

Si pensábamos que Apocalypse era un mal villano por tener las mismas motivaciones de siempre – liquidar a la humanidad por maltratar al planeta -, abran paso a “Vuk”, el personaje de Jessica Chastain que le otorga una nueva definición al término “villano de cartón”, porque el trabajo de Kinberg escribiéndolo es tan insultante que apenas merece ser puesto a colación.

Salvo el espectacular soundtrack de un Hans Zimmer que vuelve a componer para el género después de tres años – y el hecho que ya no tengamos que ver a una amarga Jennifer Lawrence recitar líneas sólo para cobrar un cheque -, no hay otra cosa más que se pueda rescatar de Dark Phoenix.

La idea que Disney magnifique aun más su monopolio adquiriendo 20th Century Fox es aterradora, pero si eso quiere decir que no vamos a ver más películas de los X-Men como esta, bienvenido sea.