Entrevista con Valeria Suárez Rovello, co-directora y productora de ‘Siguiente Round’

Foto por Vicente Manssur
Por Julio Fernando Navas

Mañana llega a las salas de cine de las ciudades más grandes del país Siguiente Round, documental deportivo dirigido por Ernesto Yitux y Valeria Suárez Rovello, quien también ocupa el cargo de productora. La película tiene como protagonista a Jecson “el destructor” Preciado, un púgil retirado que ahora se dedica a entrenar a jóvenes prospectos en su semillero de box en la Isla Trinitaria, uno de los lugares más conflictivos de Guayaquil, con la esperanza de llevarlos a los Juegos Olímpicos del 2020.

Hace un mes tuve la oportunidad de entrevistar a Rovello y hablamos sobre su relación con Yitux, el impacto del documental en un lugar marginal como la Trinitaria, la respuesta de los moradores frente a las cámaras y la distribución de cine ecuatoriano.

¿Cómo conociste a Ernesto?

“Conocí a Ernesto y a Andrés (Loor), nuestro fotógrafo, en un taller de cine documental impartido por Carles Bosch en el 2015. Ernesto me comentó de este proyecto que iba a comenzar a filmar y que todavía no tenía claro qué quería hacer. Si iba a ser un corto, un largo o una serie web. Tenía la idea de contar la historia de estos chicos que estaban entrenando con la idea de ganar medallas y convertirse en deportistas. El taller era de cinco días y en el último conocí a Andrés. Ambos me contaron que los chicos se estaban preparando para ir posiblemente a sus primeros Juegos Nacionales y me pareció muy chévere la idea de este entrenador que estaba en este barrio del que había escuchado tanto y en el que nunca había estado”.

“Eso fue en agosto y supuestamente los Juegos Nacionales eran en noviembre. Entonces íbamos a trabajar durante esos meses en conseguir ciertos fondos, armar un proyecto y aterrizar la idea para ir a grabar en esos Juegos y que ahí se complete la historia. Viajamos con ellos a Carpuela, que es por el Valle del Chota, para sus primeras competencias. Poco después de esas competencias dijimos, ‘No, esto fue sólo el inicio. Hay que continuar grabando’, con la idea de no hacer un documental deportivo que te muestre únicamente ese logro sino que de alguna manera se vuelva una historia humana que la gente vea en el cine y sienta que está ahí con los chicos. En total fueron treinta meses de filmación.”

Andrés Loor, LaGallera Producciones

¿Cómo fue la respuesta de las personas en la Isla Trinitaria?

“Desde un inicio hubo bastante apertura. Creo que la gente tiende a ver la cámara como una forma de expresión o de buscar algún tipo de ayuda. Creo que desde un inicio hubo esa apertura porque se veía la oportunidad de mostrarse al mundo. Pero justamente uno de los motivos por los cuales filmamos por tanto tiempo fue porque había que acostumbrar a los protagonistas, a la gente que salía frente a la cámara, a no tener una pose o a no buscar a la cámara como un medio de escape”.

“Es un sector al que van muchos medios para tratar temas de delincuencia y violencia. Entonces, la idea era que poco a poco nos vayamos acercando más hasta el punto que la cámara no se sienta. Con el tiempo, el proyecto de Jecson, el semillero de box, fue avanzando y la cámara se fue convirtiendo en un catalizador. Con el hecho de nosotros comenzar a grabar cosas y montarlas en redes sociales se iba generando un interés por esta iniciativa. Iba llegando ayuda, la escuela iba creciendo y los chicos veían a la cámara como una motivación. Los chicos ahorita, Anthony, “Pachín”, Sergio, son muy cercanos a nosotros y están emocionados de saber que se han convertido en un ejemplo para los otros chicos que se han ido sumando a la escuela y para toda la gente que los vea”.

Andrés Loor, LaGallera Producciones

No hay muchos documentales deportivos en general. A mí se me viene a la mente Hoop Dreams (Steve James, 1994), sobre unos niños que anhelan llegar a la NBA, y Murderball (Henry Alex Rubin, 2005), sobre parapléjicos que juegan rugby en silla de ruedas. Estos documentales usan el deporte como un plataforma de superación. ¿Cómo crees que Siguiente Round trasciende eso?

“De lo que yo he podido ver de cine que tiene como temática el deporte es que sí, te muestran el deporte y cómo los chicos se superan a través de él. Pero lo que a mí me gusta de Siguiente Round es que te llegas a conectar con los personajes y realmente no es importante si te gusta el box o no. Lo que me gusta es que la cámara está ahí y no se siente. Hay gente que literalmente pregunta, ‘Oye, pero si eso es una película de ficción. ¿Cómo hicieron con los diálogos? ¿Los hicieron repetir para la cámara?’. No pasó nada de eso. Todo es tal cual. Esa es la diferencia. La narrativa de la película”.

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Andres Loor, LaGallera Producciones

¿Cómo te sientes después de ver tantas veces la película?

“Siempre es un poco diferente. Siempre es emocionante. Creo que hay partes de la película, por ejemplo, el inicio, que ya me las sé de memoria. Nos esforzamos muchísimo en armar una estructura que te emocione. Estuvimos en los EDOC, donde fue una de las favoritas del público, y luego la vi en el Ocho y medio. Esa fue la primera vez que vi la película junto a una audiencia, frente a unas 150 personas, tal vez. Y escuchaba cuando se reían, cuando se emocionaban. En salas de cine comerciales hicimos pruebas y los primeros screenings privados. Ver la película en una pantalla tan grande es otra experiencia”.

Tomando en cuenta cómo influyen algunas producciones que son rodadas en lugares marginales, ¿qué tan grande crees que ha sido el impacto de Siguiente Round en la Trinitaria?

“Como cineastas, no decidimos filmar en silencio, como creo que hubiera sido más tranquilo. Nuestra idea siempre fue hacer bulla. Que la gente sepa que existe esta escuela de box, que la gente se interese por involucrarse en esta iniciativa. Como poco a poco fue creciendo el semillero, el Ministerio del Deporte se interesó en ellos y los llevamos a conocer la escuela. Le dieron un espacio nuevo a Jecson. Eventualmente fueron llegando empresas que donaron implementos. De hecho, un italiano, novio de una ecuatoriana, organizó un evento para recaudar fondos en Italia. Recaudó dinero para enviar botas, guantes y libros de box. Así han ido llegado distintas marcas. A través de Siguiente Round hemos generado convenios. Por ejemplo, con el Banco de Alimentos. A ellos les ofrecimos presencia de marca en la película con tal que en vez de aportarle un auspicio a la producción, por un año le lleven alimentos a los chicos para que no entrenen con el estómago vacío. Ahora estamos hablando con fundaciones y algunas empresas porque la idea es que Jecson pueda tener un espacio más amplio”.

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Andres Loor, LaGallera Producciones

Sin contar el uso de redes sociales, ¿a quién se le ocurrió otras formas de promocionar la película, como cuando ofrecieron exposiciones fotográficas?

“A mí y a Ernesto nos interesa contar historias, y lo que queríamos era que no sea una película de la que nadie sabe hasta que aparece en la cartelera de cine. Todo el mundo se queja que nadie ve películas ecuatorianas, que a nadie les gusta, que a la gente no le interesa, que sólo van al cine a ver La monja (risas). Realmente un problema muy grave es que la gente no promociona las películas, por lo que no se genera una relación entre el espectador y el producto”.

“Más allá de eso, el componente social del proyecto hacía necesario que se hable y que la gente conozca. Lo que hicimos fue buscar distintas formas de promocionar la película y la historia de los chicos. Teníamos un banco de 20.000 fotos, ahora creo que son más, pero eran como 20.000 fotos de distintas situaciones y personajes. De ahí surgió la idea de hacer una exposición fotográfica para llevar una parte del proyecto a sectores populares, generando una socialización con sectores que atraviesan una realidad parecida. Estuvimos en Flor de Bastión, Bastión Popular, Guasmo Sur, y en otros lugares como La Fabrica en Urdesa, Estudio N en el Centro. La clausura fue en el Museo Nahím Isaías, donde fueron al rededor de 400 personas. La idea era generar una conexión y contar las distintas cosas que teníamos. El tema de fotografía y la película que se estaba editando. Los crowfundings también fueron una especie de promoción. Tuvimos dos. El primero murió en la época en la que fue el terremoto (2016). Coincidió con eso a los quince días de iniciada la campaña”.

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No es cuestión de señalar dedos, ¿pero crees que alguien tiene la culpa respecto a la idea de estrenar películas ecuatorianas junto a producciones extranjeras más grandes? Le pasó a Cenizas con Increíbles 2 y a Agujero Negro con La monja

“Creo que los cines hacen su trabajo ofreciéndole entretenimiento al público y poner las películas de acuerdo al impacto que creen que tengan. Entonces si está una de Star Wars en la cual han invertido millones de dólares en promoción, y saben que se van a llenar las salas, obviamente le van a dar dos o tres. A una película ecuatoriana que tiene la décima parte del presupuesto, o menos, le van a dar a lo mucho una sala. Según lo que hemos visto, una película a la que le va mal le dan tres semanas en cartelera. Hay muchos cineastas que hacen cine independiente, de autor, que está dirigido a un nicho más específico, entonces realmente no les interesa las salas de cine comerciales, sino estar en festivales, lo cual es válido”.

“Algo que me parece bueno que haya cambiado en la convocatoria del Instituto de Cine y Creación Audiovisual este año es que ya no te exijan que como parte de tu propuesta de distribución que tengas cines comerciales. Entonces, si vas a aplicar a un fondo y para ganar ese fondo dices, ‘Voy a estar en salas de cines comerciales’, pero tienes un producto que no es para salas de cines comerciales, ¿de dónde vas a meter la promoción que necesitas para competir con películas que sí son comerciales? No tiene sentido”.

Andres Loor, LaGallera Producciones

¿Crees que en Guayaquil haya acogida para un espacio donde se proyecte cine independiente?

“Yo creo que sí. Tampoco es que crea que el que decida poner un cine en Guayaquil se va a hacer millonario. Mariana Andrade con el Ocho y Medio lleva años distribuyendo películas ecuatorianas y extranjeras. El Ocho y Medio hace un esfuerzo gigante porque no es que sea algo masivo. La mayoría de personas sí va a preferir ir a un cine comercial, aprovechar un 2 x 1 porque es más asequible. Sí creo que hace falta un espacio alternativo de cine en la ciudad”.

“Para nosotros lo que Siguiente Round busca es rebasar un poco eso. Nosotros no queríamos hacer una película independiente que sólo se vea en festivales o que sólo lo quiera ver un nicho específico de personas que les gusta lo social o el cine de autor, sino buscar un público más amplio”.

Andres Loor, LaGallera Producciones

En el documental se habla de que una de las metas de Jecson es llevar a sus estudiantes a los Juegos Olímpicos de Tokyo en el 2020. Tomando en cuenta que a pesar de ser inusual han habido documentales que tienen secuelas, ¿crees que Siguiente Round tenga una?

“Creo que pueden pasar muchas cosas después de Siguiente Round. Creo que pueden haber más historias. Si los chicos fueran a las Olimpiadas, nosotros cogemos las maletas y nos vamos con ellos como sea, pero hacer una segunda parte de la película creo que no es buena idea. Las secuelas que se comienzan a formar de varias partes creo que comercialmente no funcionan y pierden la originalidad de la primera película. Sí podríamos seguir contando historias alrededor de todo lo que se ha contado hasta ahora, pero no necesariamente un nuevo Siguiente Round”.

Descartando la idea de una secuela, ¿hay algún otro proyecto en el que estés trabajando?

“Tenemos algunas ideas. En el cine documental tienes que estar explorando el mundo y encontrarte con algo. Las ideas que tenemos parten de la misma premisa de contar historias y reflejar realidades de sectores marginales que de cierta forma son estigmatizados. De los que sólo se habla un cierto tipo de cosas”.

Siguiente Round se estrena este 12 de octubre en Quito, Guayaquil y Cuenca. Las proyecciones se extenderán en el resto del país durante el mes de noviembre.

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