Review: Birdman

Birdman

A pesar de tratarse de la vida de un actor en sus años de olvido que constantemente confronta a su propio ego en la forma de un superhéroe al que alguna vez interpretó, Birdman or (The Unexpected Virtue of Ignorance) es la película más vivaz que el mexicano Alejandro Gonzáles Iñárritu ha dirigido en toda su carrera. Esta es la primera vez que el director no trata de cerca con eventos trágicos como la muerte y opta por sumergirse en la siempre conflictiva psicología de un hombre desesperado por volver a ser relevante.

Birdman es toda una crítica a la crítica y a lo que significa ser un artista hoy en día. Es una película concebida por alguien indignado por cómo el arte, y principalmente la industria cinematográfica, se ha ido degenerando. Claro que de los problemas de los que Iñárritu hace mofa aquí se incluye un molesto discurso contra el género de películas de superhéroes, y si no lo captaron por el nombre del film, Birdman, y por ser protagonizada por alguien que se dio a conocer por interpretar a Batman, no habrán podido entender la profunda crítica hacia lo que Iñárritu considera un “género que está envenenando al cine.”

Riggan Thomson (Michael Keaton) es un actor al que ya casi nadie recuerda por haber interpretado a Birdman hace muchos años. Para recobrar su reputación y el respeto que cree merecer, decide montar una obra en Broadway que él escribe, dirige, y estelariza. Cuando una desgracia ocurre en uno de los ensayos — bastante cómica, por cierto —, Riggan y su agente y mejor amigo, Jake (Zach Galifianakis) se ven obligados a encontrar un reemplazo que atraiga a la audiencia, y es cuando Mike Shiner (Edward Norton), un complicado actor metódico recomendando por Lesley (Naomi Watts), una de las actrices de la obra, entra en la escena para tomar el papel vacante. En pleno conflicto con su propio ego y con el estrés de la obra, Riggan también desea enmendar la relación con su hija recién salida de rehabilitación, Sam (Emma Stone), y su ex-esposa, Sylvia (Amy Ryan).

Birdman

El discurso que Iñárritu predica no podría ser más claro ya que la premisa parte desde el nombre de la película y la elección de poner a Keaton, un actor se encontraba en las mismas condiciones del personaje que interpreta, frente a ella. El mensaje que Iñárritu nos quiere hacer llegar es irritante — siempre y cuando lo captes y te gusten las películas de superhéroes, lo cual no tiene nada de malo — pero sabe que no tiene que repetirnos la misma idea una y otra vez para hacernos entenderla. A buen entendedor, pocas palabras.

Iñárritu es un director que se ha querido caracterizar por siempre romper el canon o las barreras de los convencionalismos cinematográficos. Babel fue una forma distinta de interconectar historias. Para The Revenant sólo está grabando con luz natural en locaciones no habitadas por el hombre. Para Birdman, junto a su recurrente director de fotografía, Emmanuel Lubezki, emprendió la virtualmente imposible tarea de hacerla lucir como un solo plano secuencia, es decir, donde parece que no fueron usados cortes, con la única excepción de que aquí sí los hay, que es de donde sobresale el verdadero mérito.

Birdman

Hacer Birdman debió haber sido algo sumamente demandante no solo para Iñárritu y su equipo, sino también para los actores. Estamos hablando de una película donde de haber un error habría que retroceder veinte páginas del guión y volver a rodar desde el inicio. Esto del plano secuencia nunca es una distracción. Al comienzo es interesante intentar descubrir dónde hubo un corte, pero las actuaciones son tan magnéticas, la fotografía de Lubezki tan colorida, y la banda sonora compuesta solo con la percusión de una batería tan energética, que es imposible desprender nuestros ojos de una toma que está siempre en movimiento.

La elección de Keaton en el protagónico va más allá del hecho de ser un excelente actor o de haber estado bajo la mascara del vigilante de Ciudad Gótica dos veces. Él necesitaba de esta película tanto como la película necesitaba de él. La última película que estelarizó Keaton fue dirigida por él mismo, lo cual dice mucho de la poca estima que le tenían como un artista incapaz de protagonizar algo. Al hacer su debut como director y darse a sí mismo el rol principal quería demostrar algo, lo cual es lo mismo que Riggan quiere hacer al dirigir su propia obra. Su interpretación es tan honesta porque estamos ante un hombre que se está interpretando a sí mismo, menos el elevado egocentrismo y las voces dentro de su cabeza del superhéroe que lo llevó al estrellato.

Birdman

Edward Norton tiene fama de ser uno de los actores más complicados con quien se puede llegar a trabajar, por lo que no sorprende que el personaje de Mike Shiner haya sido escrito específicamente para él. Shiner es tan metódico que le propone a Lesley tener sexo real durante un ensayo de la obra frente a toda la audiencia para sentir al personaje. Sabemos que Norton no sería capaz de proponer algo así en la vida real, pero es divertido verlo interpretar a una versión exagerada de sí mismo. De todo un elenco con interpretaciones magnificas, desde Emma Stone demostrando lo que se espera de ella hasta una Watts que nos hace disfrutar del poco tiempo que permanece en pantalla, Norton es el único que opaca a Keaton, y esto lo podemos constatar ya que cuando Shinner sale del cuadro, la película pierde fuerza.

Es notorio que el guión fue escrito por cuatro personas por algunas contradicciones en su discurso, pero al fin de cuentas Birdman es Iñárritu desahogándose de todo lo que lo frustra como cineasta. Del tipo de escándalos que se requieren para llegar a ser viral y de las tragedias que lo convierten a uno en artista. Birdman es una obra de arte en toda la extensión de la palabra. Cine en su máxima expresión.

9/10