Review: The Boy

The Boy

El cine de horror ha evolucionado, y no para bien. Pero ha encontrado cierta predilección hacia el tipo de historias que prefiere contar (entidades sobrenaturales, casos basados en sucesos reales), y cómo contarlas (found footage, interminables continuaciones).

Lejos han quedado los años cuando los muñecos asesinos estaban a la orden del día. Annabelle no fue más que un cashgrab para aprovechar la popularidad de The Conjuring. Y sí, la muñeca es un tanto escalofriante, pero no estuvo ni cerca de igualar el impacto que Chucky tuvo hace un par de décadas. A estos dos personajes se suma “Brahms”, el muñeco central de The Boy, otro remedo del género que termina siendo una vil imitación de The Texas Chainsaw Massacre.

Después de sufrir un aborto y una ruptura sentimental, Gretta (Lauren Cohan, The Walking Dead) viaja hacia Inglaterra para aceptar un trabajo de niñera para una familia de clase alta. Una vez allí, Gretta descubre que el niño al que debe de cuidar es Brahms, un muñeco de porcelana que es tratado por sus padres como si fuera un niño de verdad. Con el tiempo y extraños eventos, Gretta descubrirá los misterios que rodean a la familia y a la presencia sobrenatural del muñeco.

The Boy

The Boy es de esas películas con tramas tan ridículas que son sencillamente inadmisibles, por no decir insultantes. Dirigida por William Brent Bell (The Devil Inside), el film cumple con todos los requisitos para entrar a la terrible cartelera del mes de Enero con el que empieza la temporada cinematográfica en Estados Unidos.

Mientras The Boy progresa, no se sabe qué es más ridículo: o que dos ancianos pretendan que su hijo es un muñeco de porcelana, o que Gretta crea que tenga que cruzar medio mundo para aceptar un trabajo de niñera — no se revela cuánto le pagan por el trabajo, lo cual hubiese hecho que su largo viaje sea más justificable y que su estancia sea más creíble después de darse por enterada que tiene que tratar a un espeluznante muñeco como si fuera real — y así superar los problemas de su vida personal.

The Boy

Gretta no es la única persona con acceso a la casa ante la ausencia de los dueños. Rupert Evans irrumpe en la escena como Malcom, dueño de una tienda de víveres que frecuenta el lugar para abastecer a la familia de insumos. Con la introducción del personaje, el guión se toma la facilidad de usarlo como un dispositivo narrativo para que podamos conocer toda la tragedia de la familia antes de que reemplazaran la pérdida de Brahms con el muñeco en cuestión.

La película tiene algo de atmósfera, pero carece de proeza para aprovecharla. The Boy ofrece sustos contados, malas actuaciones, y personajes imprudentes, pero al igual que Annabelle, es otra película donde suceden cosas intrascendentes, como objetos que cambian de lugar y nada mas. Hay un giro de tuerca llamativo, pero cuando es evidente que se ha tomado demasiado del clásico setentero de Tobe Hooper, nos damos cuenta que ha sido demasiado. Sumando aquello a incontables clichés, The Boy demuestra que cosas adorables (muńecos de apariencia inocentona) en contextos aterradores (mansiones lúgubres con pasillos oscuros) ya no asustan.

2/10

The Boy - Póster