Críticas

Crítica: La quinta ola

1/5

Sólo era cuestión de tiempo para que Chlöe Grace Moretz emerja en el panorama de adaptaciones de novelas para adultos jóvenes. Hablando dentro de un subgénero también conformado por películas como Crepúsculo y Divergente (sólo para nombrar algunas), La quinta ola, adaptada en la novela homónima de Rick Yancey, debe ser la peor.

La película, dirigida por J. Blakeson (La desaparición de Alice Creed), fracasa estableciendo el escenario distópico que va adherido casi por religiosidad en este tipo de adaptaciones sólo para apresurarse y hacer paradas predecibles en los clichés más concurridos del subgénero. La quinta ola es el comienzo de una potencial trilogía, y esperemos que así se quede.

Antes que “Los Otros” invadieran el planeta (convenientemente, una de sus naves se fija en Ohio, la ciudad donde vive nuestra protagonista), Cassie Sullivan (Moretz) era una adolescente normal que asistía a fiestas que intentaba llamar la atención de Ben Parish (Nick Robinson), uno de los chicos más populares de la escuela. Cuando las cinco olas de la invasión comienzan a desatar destrucción a lo largo del planeta, Cassie, su pequeño hermano y su padre (Ron Livingston) abandonan su hogar para tomar refugio en un campamento de civiles que es tomado por sorpresa por un militar (Liev Schreiber) con una misteriosa agenda.

No vamos ni diez minutos de película y Cassie ya está corriendo por su vida de un tsunami pobremente diseñado en GCI. Ésta es una película que, además de arrimarse mucho sobre coincidencias o la estupidez de su protagonista, no le importa trabajar en sus personajes para que nos preocupemos por ellos, o peor aun, cimentar correctamente el escenario post-apocalíptico donde se desarrolla.

Se le puede dar crédito al guión por interpretar astutamente lo que significa el fin del mundo para un adolescente (problemas casuales que complican la vida de aquellos que aún asisten a una secundaria cualquiera), pero simplemente prefiere ignorar poner algo de trabajo sobre los personajes sólo para entrar de lleno en la cursilería del género: triángulos amorosos, torsos desnudos, y un mundo donde jóvenes son entrenados para convertirse en máquinas asesinas y en la única esperanza de supervivencia de la humanidad.

El guión (incluye la firma de Akiva Goldsman) es tan flojo y despreocupado que no se toma la molestia de darle un motivo convincente a los invasores. Su diseño es risible, por no decir patético, y casi al final hay un giro ridículo que demuestra qué tan holgazanas son las personas que trabajaron en el libreto. ¿Pero qué se puede esperar de una película que le da a sus antagonistas un nombre tan poco imaginativo como “los otros”? Y eso no es todo, la razón de su invasión es tan poco original que parece se ha tomado el concepto de El día en que la Tierra se detuvo, pero sin la profundidad que esa película le da al tema de alienígenas que quieren limpiar el planeta para aprovechar sus recursos. El porqué tampoco es explicado. Los clichés también están a la orden del día, como los immunes a un virus mortal y los alienígenas capaces de camuflarse como personas.

Uno pensaría que con Moretz en el protagónico La quinta ola al menos ofrecería una buena actuación central, pero definitivamente la actriz necesita un nuevo agente. Mal actuada, apresurada, y terriblemente escrita, La quinta ola se queda corta incluso para un subgénero que casi no exige nada.

The 5th Wave - Póster