Review: Chappie

Chappie

Quien haya seguido cuidadosamente la corta carrera del director sudafricano Neil Blomkamp sabe qué esperar de su tercera realización, ‘Chappie’, a partir de su primera escena. De entrada podemos entender que al parecer Blomkamp no planea aflojarse del éxito de su ópera prima, la sensacional ‘District 9’, porque al igual que la debatida ‘Elysium’, Chappie sigue un patrón que honestamente, como espectador, preocupa.

Blomkamp recientemente se sinceró asegurando que él piensa que arruinó Elysium. No todos los días escuchamos a un director lamentándose por su propia película, especialmente cuando fue bien recibida por la mayoría de la crítica, pero lo que realmente lo agobia es su miedo al fracaso, y Chappie es un fiel reflejo de aquello. Claro que Blomkamp es de los pocos directores en retratar problemas sociales por medio de películas de ciencia ficción, pero es un director promesa que de apoco se está caracterizando por su falta de imaginación.

En el futuro el crimen se está yendo hasta las nubes en Johannesburgo, donde se registran un promedio de trescientos homicidios por día. Para erradicarlo, se introduce a la primera fuerza policial robótica del planeta, la cual cumple con su cometido de limpiar las calles de la ciudad y hacerle un nombre a su creador, Deon (Dev Patel), quien trabaja en un programa que podrá darle la conciencia e inteligencia de una persona a un robot. Cuando logra desarrollarlo y se presenta la oportunidad de ponerlo a prueba — aun cuando su jefa, Michelle Bradley (Sigourney Weaver), se opone — es secuestrado por una pandilla que planea hacer uso del robot para cometer un atraco y pagar una deuda pendiente a Hippo, el criminal más temido de la ciudad. Para salvar su vida, Deon es obligado a activar al robot, dando como resultado el ¨nacimiento¨ de Chappie (Sharlto Copley). Mientras tanto, Vincent Moore (Hugh Jackman), un frustrado colega de Deon, hará lo que sea necesario para que sus robots poco ortodoxos sean utilizados por la policía.

Chappie

Pueden ver District 9 y luego Elysium y podrán darse cuenta que es la misma película con la excepción de sus personajes y temas sociales. Blomkamp teme tanto al fracaso que ha creado un plano a partir de la estructura de District 9 que ha aplicado en sus otras dos películas. Chappie empieza con el formato de un falso documental donde varias personas comentan sobre la novedosa situación tratada en el film, en este caso, la de un robot con la capacidad de pensar y sentir como un humano.

Que Blomkamp piense que fracasó en Elysium es algo que alimenta su deseo de regresar al aclamo de District 9, y habrá pensado que entre Chappie más se parezca a ella recibiría el mismo tipo de aceptación, pero hasta ahora es la que peor ha sido recibida por la crítica, y lo que muchos piensan (me incluyo) es que Blomkamp, como director, está perdiendo la originalidad que en algún momento lo hizo especial.

Chappie

La temática del film se siente como un artilugio innecesario. Otra forma en la que Blomkamp sobresale del resto. A falta de solidez en su comentario social, la historia de Chappie es una que perfectamente pudo acoplarse a un drama corriente, pero el tratarse de Blomkamp, todo debe ser diferente y poco convencional. De sus dos pasadas realizaciones Chappie es la que menos tiene que decir, y todo lo que pude encontrar es una metáfora religiosa y existencialista predicada a medio camino.

El discurso de Chappie es tan pobre que de lo único que habla es del nivel de absorción de la mentalidad de un niño. Chappie es una esponja que absorbe todo lo que ve y aprende, y al vivir rodeado de criminales egoístas, pueden adivinar en qué tipo de robot se convierte: un gangster. Aunque el encanto del personaje pronto se hace anticuado, rescato que el guión de Blomkamp y su esposa, Terri Tatchell, con falencias y todo, es capaz de hacernos preocupar legítimamente por un robot, y eso es algo admirable.

Chappie

Si hay algo en lo que Blomkamp se redimió es en el trabajo de cámara. El de Elysium fue un total desastre. Era imposible divisar el impacto de un golpe, pero en Chappie las increíbles escenas de acción (otro punto rescatable) son perfectamente ejecutadas y aptas para el seguimiento del ojo humano. Los que están familiarizados con el cine de Blomkamp saben que uno de los sellos del director es el gore, y para deleite nuestro, Chappie viene con algo de ello.

El último acto de la película está bien logrado, pero su final debe ser indiscutiblemente uno de los más estúpidos que veremos este año. No lo voy a mencionar, obviamente, pero es increíble que algo así se le haya pasado por alto a Blomkamp. Es imperdonable también el pobre uso de Hugh Jackman, el supuesto antagonista que aparece y desaparece de pantalla a conveniencia de la historia. Con algo de humor y una que otra escena de acción bien ejecutada, Chappie es la definición de la carencia de imaginación de un director que continúa repitiendo su trabajo sin el mismo nivel de eficacia.

5/10