Crítica: Corazones de acero

Fury

Por Julio Fernando Navas

No existe un evento tan destructivo tanto físico, emocional y psicológico para el hombre que la guerra. Algunos preferirían morir en el campo de batalla que regresar a casa con secuelas. Cierto es que películas bélicas hay muchas, pero muy pocas giran en torno a los ocupantes de un tanque, y aunque a simple vista Corazones de acero del director David Ayer (En la mira, 2012) pasa como una realización única en su tipo al caracterizarse como una ¨película de tanque¨, es carente de sustancia y no le aporta nada nuevo al género.

Es una novedad que una película de guerra tome lugar dentro de las reducidas dimensiones de un pequeño tanque, pero con el pasar del metraje se vuelve evidente que Fury no es más que un innecesario ejercicio sobre el efecto de la guerra en el hombre y cómo lidiar con la rápida toma de decisiones que fácilmente puede cambiar el resultado de una confrontación. Contando con un creíble y siempre en forma Brad Pitt, y con un Logan Lerman que ratifica porqué es uno de los más talentosos actores jóvenes de la actualidad, Corazones de acero sale a flote por la humanidad de sus personajes en un escenario donde es fácil perderla.

Durante los últimos días de la Segunda Guerra Mundial en la Alemania Nazi, un grupo de aliados prepara su último golpe comandados por el general Don ¨Wardaddy¨ Collier (Pitt) y sus cuatro hombres: Boyd ¨Biblia¨ Swan (Shia LaBeouf), Grady ¨Coon-Ass¨ Travis (John Bernthal), Trini ¨Gordo¨ García (Michael Peña), y el inexperto mecanógrafo recién llegado entrenado para escribir 60 palabras por minuto, Norman Ellison (Lerman), quien jamás ha pisado el interior de un tanque o experimentando de cerca los estragos de una guerra. Superados en número y en munición, Wardaddy y sus hombres desafían las probabilidades en un heroico intento por golpear el corazón de las tropas enemigas.

Fury

De antemano sabemos qué tan mala es la guerra. Lo sabemos por diversas películas, y lo último que necesitamos es que una gire completamente en torno a aquello. El gran atractivo de Corazones de acero es el personaje de Lerman, el frágil y atemorizado muchacho que no está dispuesto a matar a sabiendas que está en un juego donde se mata para vivir. Los personajes están bien delineados, y el guión de Ayer hace énfasis en cómo cada uno de ellos ha decidido sobrellevar las decisiones que han tomado, ya sea con el personaje de LaBeouf siendo todo un fanático religioso o el de un efectivo Bernthal (The Walking Dead) aceptando con brazos abiertos sus primitivos instintos. El único que queda fuera del montón es el personaje de Peña, que tal parece según Ayer, ser latino ya es un estereotipo.

Corazones de acero no tiene muchas pretensiones más que ser un estudio de cómo el hombre debe transformarse para sobrevivir en la guerra, aunque eso no evita que Ayer recurra a redactar un guión que toma atajos baratos para demostramos lo mucho que pueden perder, sin contar sus propias vidas. Wardaddy y sus hombres no parecen tener una misión en específico más que encontrar y acribillar alemanes desde su tanque, y es por eso que el guión prefiere concentrarse en la relación que Norman mantiene con los demás, en especial con Wardaddy, dispuesto a tomar cualquier medida que sea necesaria para hacerle comprender a Norman que los alemanes son los malos y no dudarán en quitarle su vida.

Fury

No es muy claro notar si Norman es el personaje con el que se supone la audiencia deba relacionarse o si es el protagonista de la película, cuyo argumento nace principalmente de su ingenuidad sobre las líneas enemigas. La historia toma caminos conocidos, y es fácil deducir cómo se desarrollará el tercer acto y quien terminará prevaleciendo, pero lo que hace de Corazones de acero una película bélica diferente no es el hecho que una pequeña porción se desarrolle dentro de un tanque, sino el tipo de personajes que Ayer ha escrito.

La hermandad de Wardaddy y sus hombres es tan creíble que en momentos de apuros nos podemos llegar a preocupar por alguien tan despreciable e ignorante como Grady, y ni que se diga de un novicio como Norman. Pitt también hace lo suyo al hacer de Wardaddy un personaje que al igual que todos los demás, se ve afectado por lo que mejor sabe hacer. Si bien el discurso de Ayer ya está bastante trillado, la acción y el detalle dado a los personajes de la película hacen de Corazones de acero una entrada interesante — mas no novedosa — del género.

7/10