Australia | 114 minutos | Terror | Festival de Sundance

En tiempos cuando la dismorfia corporal, el ozempic y las tendencias autodestructivas de TikTok están a un clic de distancia, Natalie Erika James (Relic: herencia malditaApartment 7A) emprende en un nuevo intento de cine de horror con Insaciable.

Para una directora que ya ha incursionado tres veces por el género (sus cortos formativos filmados en Australia tienen residuos de ese ADN) y claramente entiende los mecanismos del mismo, resulta inconcebible la pobrísima ejecución de un largo con ideas ambiciosas e intenciones nubladas.

Hana (Midori Francis) es una obsesiva (lleva una bitácora donde registra los kilos que pierde) estudiante de medicina que sueña despierta con el cuerpo perfecto. Consumida por las exigencias de su carrera y secretamente enamorada de una gurú del fitness (Madeleine Madden), se embarca en una turbia tendencia de pérdida de peso que, con sus conocimientos de laboratorio, la lleva a preparar píldoras caseras que contienen los restos de un obeso cadáver cedido a la facultad de su universidad en nombre de la medicina. Aunque los comprimidos cumplen su propósito, Hana es atormentada por la relación simbiótica que crea con la difunta que está ingiriendo.

Insaciable firma una crítica sobre el concepto de los imposibles cánones de belleza que establecen un sistema de jerarquías en nuestra sociedad, pero el problema yace en su deliberada revestidura de película de terror, porque, por más horripilante que sea el cadáver descompuesto que se la manifiesta a nuestra protagonista en el reflejo de superficies cóncavas, no lo es. La iluminación, la escenografía y el pulsante score de Hannah Peel aúnan la atmósfera, pero James no jala el gatillo con el suspenso que se construye en cada escena. Cada uno de los planos seleccionados (el ritmo del montaje acentúa el letargo) solo rotulan la ausencia de una dirección lúcida en una película que ronda dos exasperantes horas. Los silencios tampoco aportan nada.

Las imágenes que entrega James tienen una cualidad videoclipera que se acomodan bien al mundo plástico y superficial de las apariencias en redes sociales, mientras que las escenas en la facultad de medicina recordarán a una película como Anatomy que sí la tenía más clara.

A grandes rasgos, Insaciable es una película de fantasmas de la misma forma que Te sigue es un slasher. Pero James se dispersa de la trama principal explorando el rol de la genética en la alimentación, traumas del pasado y hasta creando una biografía completa para el voraz cadáver, apodado Bertha.

Se agradece que la directora no pierda la lucha frente al efectismo de cajón (esto, a fin de cuentas, es cine australiano), pero Insaciable no asusta y tampoco inquieta. Y lo imperdonable es que nunca hubo la intención de hacerlo.

Diamond Films.
CategoríasCríticas Terror