Reedland, de Sven Bresser.

Johan (Gerrit Knobbe, actor no profesional) es un viejo agricultor que ha entregado gran parte de su vida al cuidado de su granja. Corta, apila y quema la caña, formando nubes de ceniza que ennegrecen su entorno. Estas acciones cotidianas adquieren una connotación más lóbrega cuando el ultrajado cadáver de una adolescente aparece un día entre la voluminosa vegetación, poniendo en zozobra a los pobladores de una pequeña comunidad rural al norte de los Países Bajos.

Reedland, estrenada en la Semana de la Crítica de Cannes, funciona como un inquietante y a momentos perturbador estudio de personaje sobre cómo nuestros impulsos y deseos más oscuros pueden despertar sin un previo aviso.

Johan no solo cuida de su granja, también acoge bajo su humilde techo a Dana (Lois Reinders), su pequeña sobrina. Cortando la maleza, descubre cerca de un arroyo el cuerpo en descomposición de una joven, hecho que altera a la comunidad agricultura de la zona. Con una investigación en curso y una crisis migratoria que solo genera aun más tensión, Johan, ante la presencia de menores, adopta un comportamiento cuando menos alarmante.

Los planos de las hectáreas de caña, prominentes a lo largo de todo el metraje, y el siseo de la misma, no solo sugieren que hay algo (el cuerpo) que espera ser desvelado, sino que sirve como metáfora de que la naturaleza del hombre descansa en lo más profundo de su ser.

La forma clínica en la que el director y guionista Sven Bresser filma a su alineado protagonista está diseñada para que nuestros dedos lo señalen como un potencial responsable del crimen, pero el subtexto es tan rico que las acciones (los pequeños gestos como una atenta mirada) del principio se dotan de un doble significado con el correr de los minutos.

Lo más reprochable de Reedland, selección oficial de Países Bajos para el Oscar, es su pobre contextualización sociopolítica. En la brevedad que implica cambiar de un canal a otro, nos enteramos de una crisis migratoria en la frontera, elemento que es audible por medio segundo porque el director da por hecho que el prejuicio nos llevará a depositar la culpa sobre un refugiado, elevando así la carga de suspenso.

Reedland es una gran ópera prima para Bresser, autor que, a corta edad comprende los códigos para la correcta construcción de un relato realista y atrapante que brilla por su lucidez capturando la complejidad del alma humana.

 Reedland es distribuida en Estados Unidos por Outsider Pictures.

Cineárt. 

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