Tirano. Cobarde. Víctima. La historia de Roy Cohn, de Ivy Meeropool.

3/5

Siempre he sostenido que no cualquier individuo merece un documental sobre su vida. Lo mismo no podría decirse de uno de los abogados más despiadados en haber vivido, Roy Cohn, notorio por haber liderado una cacería de brujas contra comunistas en los sesenta y por haber enviado a la silla eléctrica a los Rosenberg, un matrimonio que fue acusado de espionaje. 

Así es como décadas después, la nieta de los Rosenberg, Ivy Meeropol, examina para HBO la increíble contradicción que fue la existencia de Cohn, un ultraconservador con conexiones en Nueva York que solía vacacionar en Provincetown, una de las ciudades con más afluencia de homosexuales en Estados Unidos.

En Tirano. Cobarde. Víctima. La historia de Roy Cohn, Meeropol, por medio de entrevistas con personas allegadas al entorno del neoyorquino, disecciona hasta el último detalle de su vida pasando por cada etapa: la de tirano, la de cobarde y la de víctima.

La película comienza con Meeropol revisitando el caso de sus abuelos, procesados y ejecutados por cargos de traición, y exponiendo la represión a la que estaban sujetos los comunistas durante la estadía en poder del Senador Joseph McCarthy, por quien se acuño el termino McCarthyism, que era la práctica de acusar a alguien de trabajar en secreto para la Unión Soviética sin llegar a tener pruebas.

La reconstrucción del personaje es lograda por medio de material de archivo, pistas de audio y entrevistas con quienes trataron, de cerca y de lejos, con Cohn.

El documental también hace uso de una de las producciones teatrales que examinaron la vida – y caída – de Cohn, Angels in America: A Gay Fantasia on National Themes del dramaturgo Tony Kushner (guionista de algunas películas de Steven Spielberg como Munich y Lincoln), donde lo vemos hasta en sus últimos días negar su homosexualidad a pesar de estar infectado de sida.

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Si bien el fascinante “ser o no ser” que representó la vida de Cohn es suficiente para sustentar un documental de casi cien minutos, Meeropol hace paradas innecesarias para recapitular la relación que Cohn mantuvo con Donald Trump porque, ya saben, es un documental de HBO y hablar mal del Presidente es algo casi que compulsivo para ellos.

La inclusión de Trump en el relato no resulta natural ya que el único fin de HBO Meeropol es exponerlo como un completo… ¿homofóbico?, cuando éste se enteró que su buen amigo había dado positivo por VIH.

Aunque la historia toma rutas cuestionables, Tirano. Cobarde. Víctima. La historia de Roy Cohn es un absorbente retrato sobre una figura llena de contradicción como de ambigüedad.

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