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Con el estreno de Mank, la apuesta más grande de Netflix de cara al Oscar, a la vuelta de la esquina, repaso la filmografía de uno de mis directores favoritos, David Fincher, clasificando todas sus películas de la peor a la mejor. Y no, El club de la pelea no entra en mi top 5. Lo digo desde ya.

10. Alien 3

Que Fincher saque pecho por su desprecio hacia su debut como director y que Sigourney Weaver sólo haya accedido a estar involucrada para que su icónica Ellen Ripley sea borrada de la franquicia debería ser suficiente para fijar Alien³ en el fondo de esta lista.

Viniendo de la publicidad y los videos musicales, Fincher no pudo haber tenido una peor primera experiencia en un set de cine al toparse con un estudio que intervino constantemente en su proceso creativo, arruinando lo que en un comienzo era un concepto promisorio.

En comparación a las dos anteriores películas, las cosas se refrescan levemente (con un híbrido de xenomorfo, una ambientación en una prisión espacial, una trama religiosa y hasta una Ripley con un nuevo corte de cabello), pero los problemas del rodaje se sienten en el producto final, y al revisitarla hace algunos meses, salbo algunas facetas de empoderamiento femenino que algunos podrían encontrar forzosamente hoy en día (la nave de Ripley se estrella en un planeta con reclusos sedientos de sexo que la ven como la tentación personificada, Alien³ carece de la tensión y el suspense de Alien: el octavo pasajero y las buenas secuencias de Aliens: el regreso.

“Trabajé por dos años, me despidieron tres veces y tuve que pelear por cada pequeña cosa. Nadie la odió más que yo; hasta ese día nadie la odia más que yo”, dijo Fincher en entrevista con The Guardian.


9. La habitación del pánico

Con excepción de la tercera entrega de Alien, Fincher no ha hecho ninguna película que se acerque a ser una catástrofe, por lo que a partir de ésta la presente lista consiste en “de la menos buena a la mejor”.

Con thrillers bajo su ala como Se7en y The Game, Fincher se adentra al subgénero de invasiones caseras – y al emergente cine digital – en La habitación del pánico, tal vez su película con menos ambición temática.

Protagonizada por Jodie Foster – y una joven Kristen Stewart -, la película narra la historia de una madre soltera que toma refugio en la habitación de pánico del amplio departamento de cuatro pisos al que se mudó en Nueva York cuando tres ladrones irrumpen para robar $3 millones de dólares en bonos de portador escondidos precisamente en la habitación.

Como thriller cocinado a fuego lento, La habitación del pánico tiene sus momentos, pero la verdadera virtud (si no hacemos de cuenta todo ese rollo con el asma del personaje de Stewart) del guión de David Koep reside en humanizar al intruso de un genial Forest Whittaker que, por cosas de la vida, acaba involucrado con dos rufianes.


8. El club de la pelea

Curiosamente, la película más mainstream de Fincher.

A pesar que los monólogos del primer acto del Narrador de Edward Norton me parecen brillantes, sobre todo por el comentario respecto a la cultura del consumo y la clase obrera americana, entre más se enreda el relato de esta adaptación de la novela homónima de Chuck Palahniuk, más se corroe el mensaje. Eso, y lo mucho que se la ha romantizado a lo largo de los años por ese final acompañado por “Where Is My Mind” de los Pixies.

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Habiendo dicho esto, El club de la pelea es la única película de Fincher que no me agrada del todo que estoy dispuesto a dar una tercera oportunidad.


7. The Game

La apuesta más riesgosa de la filmografía de Fincher.

En The Game, Michael Douglas da vida a Nicholas Van Orton, un adinerado inversionista que como regalo por su cumpleaños 48 (edad en la que su padre se quitó la vida lanzándose del tejado de su mansión) recibe de su hermano (Sean Penn) una invitación para que contacte a una compañía que elabora “juegos” conocida como CRS (Consumer Recreation Services) con la esperanza que puedan hacer su vida “divertida”.

Nicholas acepta, embarcando al espectador junto a él en un viaje de más de dos horas en el que Fincher manipula nuestra percepción de los eventos a placer.

El pay-off es tan grande como desconcertante (depende del espectador, honestamente), lo cual es lo que hace de The Game una experiencia cinematográfica única.

Un juego, tal cual.


6. El curioso caso de Benjamin Button

Tras dirigir en los noventa un buen puñado de thrillers, Fincher se adentra en terreno dramático con su épico romance-fantástico que ronda las tres horas, El curioso caso de Benjamin Button.

Adaptada de una historia corta de F. Scott Fritzgerald publicada en 1922, la película expone la anomalía médica de Benjamin Button (Brad Pitt), un hombre que envejece en reversa que mantiene una relación generacional (en el sentido literal de la palabra) con la niña que conoció durante su prematura vejez.

Aunque se trata de la película de Fincher con más manipulación digital, el trabajo de Pitt y Cate Blanchett excede la asistencia efectos visuales para probar que el director puede traer cualquier tipo de romance a la vida, incluso por más fantástico que sea.


5. Se7en

“¿Qué hay en la caja”?

Viniendo del fracaso colosal de Alien³, Fincher consolidó su condición como director emergente en Se7en, un noir que en papel suena como una pieza de género que ya hemos visto un centenar de veces: un emocional e inexperto detective (Pitt) recién llegado a Nueva York debe trabajar con uno que ya está por la puerta de salida (Morgan Freeman) para atrapar a un asesino en serie que está operando bajo los siete pecados capitales.

Lo que pone a Se7en muy por encima, visualmente hablando, de otras películas de crimen, es la estampa visual de un Fincher cuyos orígenes en los comerciales y videos musicales se vuelven realmente notorios.


4. Perdida

Una honesta – y escalofriante – mirada a la vida de pareja que nos entrega el hallazgo de una soberbia Rosamund Pike y un Ben Affleck a lo mucho decente, lo cual, hablando de su carrera actoral, ya es algo.

Basada en la sensacional novela de Gillian Flynn, quien aprovechó para estrenarse como guionista adaptando su propio material, Perdida cuenta la historia de la increíble Amy Dunne (Pike), quien, después de maniobrar su propia desaparición, pone a su infiel esposo, Nick (Affleck), en el ojo de la tormenta como el principal sospechoso de su supuesto homicidio.


3. La chica del dragón tatuado

Se entiende el rechazo colectivo hacia los remakes, pero eso no significa que todos sean basura, porque cuando se trata de la adaptación americana de La chica del dragón tatuado (no es un remake de la película sueca de Niels Arden Oplev, sino una nueva versión para los cines de la novela póstuma de Stieg Larson), se habla de una producción potenciada en cada apartado salvo el protagónico, ya que tanto Rooney Mara como Noomi Rapace le hacen justicia a la Lisbeth Salander de la saga Millenium.

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Para lo que en teoría iba a ser el inicio de una nueva trilogía, Fincher volvió a colaborar con su equipo bien aceitado de La red social (Jeff Cronenweth en la foto, Kirk Baxer y Angus Wall en el montaje, y Trent Reznor y Atticus Ross en la musicalización), y el resultado es una fría (en el buen sentido) y fúnebre adaptación que captura la esencia de la obra de Larson: que los hombres no amaban a las mujeres.

Mara, que un año antes llegó a considerar su retiro de la actuación tras su participación en el desastroso remake de Pesadilla en la Calle Elm, va a lugares aun más oscuros que los que visitó Rapace en la adaptación sueca entregándonos el que seguramente será el rol más comprometido de su selecta carrera.


2. Zodiaco

Fincher aborda la… ¿leyenda?, del asesino del zodiaco en el que en su tiempo fue probablemente el mejor drama periodístico desde Todos los hombres del presidente (Alan J. Pakula, 1976).

Zodiaco es, además, lo más cerca que veremos a Fincher de una película de terror, porque vaya que algunas escenas (como la del picnic a plena luz del día o la de la llamada al aire) sí que resultan perturbantes.

En Zodiaco, Jake Gyllenhaal da vida a un hiperactivo caricaturista que se obsesiona con dar con la identidad del asesino del zodiaco, quien, por medio de mensajes encriptados, invita a la policía y a periodistas del San Francisco Chronicle al dar con su pista en un verdadero juego del gato y el ratón que.

Junto a Gyllenhaal se lucen Robert Downey Jr. (pre-Iron Man) como Paul Avery, un periodista con una actitud adicto al tabaco, y Mark Ruffalo como el inspector asignado al caso.


1. La red social

La indiscutida obra maestra, no solo de Fincher, sino del siglo XXI.

En Aaron Sorkin, tal vez el mejor libretista de diálogos en Hollywood, Fincher encontró al guionista a la altura de su dinamismo visual.

Con base en la novela The Accidental Billionaires de Ben Mezrich, La red social, en superficie la “película de Facebook”, se despliega como toda una tragedia griega sobre el ascenso – mas no caída – de una de las figuras más poderosas de la actualidad: Mark Zuckerberg.

La red social es de esas raras ocasiones en la que todo los elementos que hacen que el cine sea cine estén conjugados en su máximo potencial: la dirección de Fincher, los diálogos de Sorkin, la foto de Cronenweth, el montaje de Angus y Wall, y la música de Reznor y Ross, todo al servicio del impecable trabajo actoral de Jesse Eisenberg y Andrew Garfield (y compañía, porque todos están a punto) como mejores amigos convertidos en enemigos legales detrás de la invención que cambió la forma en la que el mundo interactúa por siempre.

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