Viva Verdi!, de Yvonne Russo.

El arte salva vidas. También, es capaz de manifestarse como un propósito a quienes dan sus últimos pasos por este mundo terrenal.

Dirigido por Yvonne Russo, Viva Verdi! es un ameno documental de 78 minutos que ojea las tranquilas vidas de los residentes, algunos octogenários, de Casa Verdi, una residencia artística en Milán concebida por el compositor Giuseppe Verdi – la construcción data de 1896 – para dar techo a una gran variedad de músicos y cantantes retirados de ópera que no amontonaron mayor fortuna durante sus carreras.

Russo, que solo cuenta con una docuserie de crimen entre sus créditos detrás de cámaras, moldea el relato a través de testimonios y material de archivo (reportajes de televisión, fotografías) que retratan a sus entrevistados con una lucidez que el paso del tiempo les ha arrebatado de las manos.

Estamos, así, frente a un inofensivo documental de carácter expositivo que, incluso a su reducida duración, sufre por la ausencia de un conflicto puesto que las imágenes seleccionadas nunca se yuxtaponen. La obra fue montada como un conjunto de bloques, de viñetas, donde los entrañables viejitos que le ponen voz (y música) a la película detallan su catarsis de convivir en la residencia, cómo llegaron a ella y nada más.

La película, contra todo pronóstico nominada al Oscar por una canción compuesta en 2017, rescata la causa del arte como un vehículo comunitario.

Viva Verdi! es una coproducción entre La Monte Productions, Wanbli Inc. y SimonSays Entertainment.

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