El drama también se proyectó en San Sebastián.

El cine ecuatoriano no crece a pasos agigantados, pero es buen consuelo tener producciones nacionales que no solo se exhiben en algunos de los festivales más prestigiosos del mundo, sino que compiten por premios. Y los ganan. Tal fue el caso de Hiedra, el tercer largometraje de la directora quiteña Ana Cristina Barragán.

Diez años después de nuestro primer encuentro en un estudio en el centro de Guayaquil, este medio tuvo la oportunidad, ahora vía telefónica, de conversar con la joven realizadora sobre su obra ganadora del premio a Mejor Guión en la sección Orizzonti del Festival de Cine de Venecia.

Cuando Alba arribó a cines comerciales en 2016, el consumidor ecuatoriano comprendió que una suscripción mensual a Netflix le hacía menos daño a su bolsillo que asistir a una función de estreno en cualquier cadena reconocida del país. “Creo que es más difícil. En el sentido de que, cuando estrené Alba, las plataformas no tenían el auge que tienen ahora”, explicaba Barragán sobre cómo ha cambiado – o involucionado – la distribución de cine a nivel local en estos últimos diez años. Pero no todo es malo, rescata. “Ahora, las plataformas te dan otras ventanas. Puede llegar a más personas y a países donde no estrenas comercialmente. Así que, sí. Digamos que hay pros y contras de este nuevo modelo”.

Relacionado: Entrevista con Tania Hermida, directora de La invención de las especies

La revelación de Hiedra es Francis Eddú Llumiquinga, actor no profesional que da vida a Julio, un huérfano que va de tumbo por la vida hasta que se cruza en el camino de Azucena (la mexicana Simone Bucio), una gimnasta con un pasado igual de turbio.

Botón Films.

La naturalidad que Llumiquinga transmite en pantalla tiene por detrás un largo trabajo que comenzó desde el casting.Por un lado, elegí chicos que tengan un mundo interno muy potente aunque no sean actores profesionales. Que sean hipnóticos. (…) Hay un trabajo muy fuerte de entender lo que es la actuación, de ensayar las escenas. En el set improviso un montón, pero también improviso en los ensayos. Y a partir de esa improvisaciones vuelvo a reescribir el guión. Rodamos nuevos ensayos, nuevos diálogos. Les pregunto cómo dirían ellos tal cosa o la otra. Respeto mucho su forma de hablar”

Relacionado: Michael Stahl-David habla de su vuelta a la actuación e interpretar a una versión más joven de Michael Douglas en Looking Through Water

Para cualquier director que no sea un workaholic como Woody Allen, filmar tres largometrajes en un nueve años es un verdadero logro. Barragán, que forjó sus inicios en el mundo de la publicidad, ya trabaja en el cuarto: Amapola. “Es una película sobre un grupo de adolescentes, todas mujeres, que viven en una casa de acogida en el bosque, y son sobrevivientes de violencia. Viven en esa casa temporalmente en un proceso de recuperación. Es un trabajo para el que he investigado mucho en alianza con una fundación acá en Ecuador”.

***

Hiedra aún tiene funciones en Supercines y Multicines de Quito y Cuenca.

CategoríasEntrevistas