Francia | 112 minutos | Thriller político | Festival de Cannes
La autodenominada guerra contra el terror que Estados Unidos libró en suelo afgano como respuesta a los ataques terroristas del 11 de septiembre tuvo un aparatoso desenlace cuando las tropas se retiraron de Kabul, dejando a los habitantes a su suerte bajo las garras del opresivo régimen del Taliban.
Este convulso acontecimiento, retratado en 13 Days, 13 Nights desde la perspectiva de un comandante francés de raíces árabes, marca un drástico cambio de aires, muy al servicio del suspense más propio de Hollywood, diría, para el director francés Martin Bourboulon, que ha hecho una carrera en el cine de época con títulos como Eiffel o la adaptación de dos partes de Los tres mosqueteros de Alexandre Dumas.
Agosto de 2021. Las tropas de Estados Unidos se retiran de Afganistán después de años de ocupación. El Talibán amenaza con tomarse las calles de Kabul. Cuando el caos y el pánico cunden en la ciudad, la embajada francesa liderada por Mohamed ‘Mo’ Bida (Roschdy Zem, Los hijos de otros) debe idear un intrincado plan para trasladar a civiles afganos hacia el aeropuerto y sacarlos seguramente de un país al borde del colapso.
Como obras afines sobre conflictos bélicos, 13 Days, 13 Nights abre el relato con una compilación de noticiarios reportando la decisión del presidente de aquél entonces, Joe Biden, de desmilitarizar las calles de Kabul. Si bien las imágenes de archivo ponen sobre la mesa un contexto necesario, incluir este material es un claro intento por esbozar una diferencia entre las políticas internacionales de Estados Unidos y Francia, sobre como unos dejan un sendero de caos, sangre e inestabilidad social y los otros apagan los rescoldos.

Bida, interpretado con mucho pundonor por Zem, es un símbolo del debido proceso. Es idealista y empático (piensen en Matt Damon en Green Zone) al punto de arriesgar la integridad de su embajada con tal de salvaguardar la vida de cientos de afganos. Así entra a la ecuación Kate (Sidse Babett Knudsen), una valerosa reportera que se mete en el ojo del huracán para visibilizar los tratos inhumanos del Talibán hacia las mujeres. El problema con este tipo de escritura de Bourboulon y compañía es que no hay grises, solo negros y blancos, malos y buenos, resultando así en una lectura cuando menos simplona.
La película se guarda todo su efectismo hasta un clímax (un atentado suicida que cobró la vida de cien civiles y catorce soldados) muy bien logrado, pero tratándose de una historia sobre una férrea crisis diplomática, carece, salvo contados momentos, de un necesitado sentido de urgencia que palpita en una cinta como Argo (Ben Affleck, 2012).
Estrenada fuera de competición en el Festival de Cine de Cannes, 13 Days, 13 Nights, una recreación de los hechos que no le debe nada a sus contrapartes de Hollywood – estamos hablando, a fin de cuentas, de un producto de $30 millones de dólares -, viene cargada con la suficiente dosis de tensión para sostener las casi dos horas de metraje.
13 Days, 13 Nights es distribuida en Estados Unidos por Samuel Goldwyn Films.

